Recientemente hubo exámenes en el
Dojo de Bariloche. A posteriori del examen un alumno me hizo una pregunta
concreta e interesante relacionada con el sentido de que en un entrenamiento de
Karate se generen situaciones relativamente extremas, siempre dentro de un marco
de respeto, para los practicantes y cuál era el sentido. Situaciones extremas
desde varios puntos de vista, pero en forma muy importante desde los puntos de
vista físico y psicológico.
Hay varios aspectos que vale la
pena recordar y analizar. Y todos juntos conforman la respuesta que buscan los
estudiantes.
Si uno lee o incluso conoció
maestros antiguos y reales, cómo tuvimos la suerte en nuestra escuela, hace
muchos años se practicaba karate por 2 cosas principales: para defenderse de
una agresión física o por razones de salud. La primera atiende a personas que
viven en contacto con situaciones complejas y adversas y la segunda a
características personales. Hoy en día alguna gente se pregunta por qué
practicar Karate y en lo que sigue daremos algunas ideas:
1.
El karate Do constituye un entrenamiento
físico formidable. Prácticamente no queda cualidad humana posible sin ser
entrenada adecuadamente.
2.
El Karate Do es para toda la vida. Es
posible con un mínimo de sabiduría y a veces un poco de asistencia ir reformando
el entrenamiento para que podamos desarrollarlo mucho tiempo. Es común ver
maestros okinawenses y japoneses de avanzada edad continuar con el
entrenamiento.
3.
La práctica de karate Do provee cuando
es adecuadamente realizada las herramientas fundamentales para la defensa
personal.
4.
Puede producir una maravillosa calma y
desarrollo interno. Pero no es automático. Para que esto suceda el practicante
debe acompañar el proceso con un adecuado trabajo espiritual. Especialmente en
los niños es crucial la labor del Sensei.
5.
La conexión con los compañeros de
práctica es clave. Debe desarrollarse la confianza mutua al extremo de que
confiamos nuestro bienestar físico-emocional a un compañero.
6.
Practicar Karate Es de lo menos costoso,
en términos económicos, que se puede realizar. No requiere ropa demasiado
especial.
7.
El practicante de karate debe mantener
la paz y la calma en situaciones extremas. Estar calmado no significa ni
indiferencia ni desatención injustificada.
8.
Para el practicante entusiasta el camino
integral de desarrollo, el DO, del karate resulta interesante.
Haciendo referencia al punto 7 el
practicante debe entrenar situaciones complejas desde una posición de calma. Lo
anterior está condensado en la siguiente frase:
“La cabeza caliente la mano fría,
la cabeza fría la mano caliente”
La primera vez que la escuché fue
a Uema Sensei (10 mo Dan Shorin Ryu) en Okinawa. El análisis es directo. Evitar
los estados mentales alterados en todas las situaciones. Estar en paz siempre.
Lo muy interesante es que la calma también se entrena a través de ejercicios y decisiones.
Los problemas y situaciones complicadas no dejan de serlo por estar en paz.
Pero es más viable enfrentarlos y aún resolverlos desde la calma.