Mi nombre es Horacio. Practico y enseño karate Do y Kobudo desde hace muchos años.

Soy practicante e instructor de Karate y Kobudo desde hacen muchos años. La idea de este blog es compartir experiencias y todas las cosas que he vivido y voy generando en relación con el Karate Do y Kobudo de Okinawa. También he practicado diversos artes marciales: Aikido, Tai Chi Chuan, Tae Kwondo además de otros estilos de Karate. Mis maestros en Argentina son Grassi Sensei y Arena Sensei. A nivel internacional fueron Demura Sensei y Sawabe Soke. Y menciono también, por supuesto, a quien fue uno de los grandes precursores del karate en Argentina nuestro maestro Hamamoto Sensei.

Thursday, December 4, 2025

 

Heiwa

Recientemente hubo exámenes en el Dojo de Bariloche. A posteriori del examen un alumno me hizo una pregunta concreta e interesante relacionada con el sentido de que en un entrenamiento de Karate se generen situaciones relativamente extremas, siempre dentro de un marco de respeto, para los practicantes y cuál era el sentido. Situaciones extremas desde varios puntos de vista, pero en forma muy importante desde los puntos de vista físico y psicológico.

Hay varios aspectos que vale la pena recordar y analizar. Y todos juntos conforman la respuesta que buscan los estudiantes.

Si uno lee o incluso conoció maestros antiguos y reales, cómo tuvimos la suerte en nuestra escuela, hace muchos años se practicaba karate por 2 cosas principales: para defenderse de una agresión física o por razones de salud. La primera atiende a personas que viven en contacto con situaciones complejas y adversas y la segunda a características personales. Hoy en día alguna gente se pregunta por qué practicar Karate y en lo que sigue daremos algunas ideas:

1.      El karate Do constituye un entrenamiento físico formidable. Prácticamente no queda cualidad humana posible sin ser entrenada adecuadamente.

2.      El Karate Do es para toda la vida. Es posible con un mínimo de sabiduría y a veces un poco de asistencia ir reformando el entrenamiento para que podamos desarrollarlo mucho tiempo. Es común ver maestros okinawenses y japoneses de avanzada edad continuar con el entrenamiento.

3.      La práctica de karate Do provee cuando es adecuadamente realizada las herramientas fundamentales para la defensa personal.

4.      Puede producir una maravillosa calma y desarrollo interno. Pero no es automático. Para que esto suceda el practicante debe acompañar el proceso con un adecuado trabajo espiritual. Especialmente en los niños es crucial la labor del Sensei.

5.      La conexión con los compañeros de práctica es clave. Debe desarrollarse la confianza mutua al extremo de que confiamos nuestro bienestar físico-emocional a un compañero.

6.      Practicar Karate Es de lo menos costoso, en términos económicos, que se puede realizar. No requiere ropa demasiado especial.

7.      El practicante de karate debe mantener la paz y la calma en situaciones extremas. Estar calmado no significa ni indiferencia ni desatención injustificada.

8.      Para el practicante entusiasta el camino integral de desarrollo, el DO, del karate resulta interesante.

Haciendo referencia al punto 7 el practicante debe entrenar situaciones complejas desde una posición de calma. Lo anterior está condensado en la siguiente frase:

“La cabeza caliente la mano fría, la cabeza fría la mano caliente”

La primera vez que la escuché fue a Uema Sensei (10 mo Dan Shorin Ryu) en Okinawa. El análisis es directo. Evitar los estados mentales alterados en todas las situaciones. Estar en paz siempre. Lo muy interesante es que la calma también se entrena a través de ejercicios y decisiones. Los problemas y situaciones complicadas no dejan de serlo por estar en paz. Pero es más viable enfrentarlos y aún resolverlos desde la calma.

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